Nueva Acrópolis Argentina

ALGUNAS SOLUCIONES

Es evidente que ante la crisis de nuestro mundo, debemos proponer un Mundo Nuevo y Mejor.


Cuando decimos "nuevo", no queremos significar que estos valores no hayan existido antes, alguna otra vez, sino que hoy son pocos los que se atreven a vivirlos. Cuando decimos "mejor", no es porque hoy no haya nada bueno, sino porque aún lo bueno debe ser perfeccionado.

Pero este Mundo Nuevo y Mejor no puede construirse sin un Hombre Nuevo que sea su célula esencial. Soñamos al Hombre Nuevo como un auténtico Hombre, como aquél que ha superado las limitaciones humanas y ha ganado el contacto directo con lo divino. ¿Y cómo ha de ser ese Hombre Nuevo?

Ha de poseer la llave maestra que abre todas las puertas de la evolución: es la fuerza de voluntad, una voluntad sana, fuerte y bien dirigida.

Ha de aplicar en todo momento la máxima del "Conócete a tí mismo", dominando la angustia de no conseguir aquello que se quiere ser, o bien de no saber exactamente lo que se quiere ser.

Ha de ser formado a través de una correcta educación, es decir, la que permite "educir" los valores internos y expresarlos adecuadamente en lo extemo. Esta educación es la que lleva a la Sabiduría, y mientras llega, nuestro Hombre Nuevo ha de ser un Filósofo. Esto significa que, además de un buscador de la Verdad, ha de ser un plasmador concreto de los mejores ideales que va captando; no olvidará nunca que en la medida en que el hombre mejora, el mundo mejora.

Ha de tener claros los conceptos de guerra y amor que, por supuesto, no son sinónimos de terror y blandura respectivamente. Ha de batallar consigo mismo y ha de desarrollar amor por los demás.

Ha de tener un fuerte sentido del compromiso; lejos de huir de las responsabilidades de su mundo y de su momento, las asumirá con plena conciencia, seguro de que es mil veces preferible un error cometido con buena voluntad, que la abstinencia de acción egoísta que tampoco está desprovista de errores.

Ha de vivir intensamente su juventud de alma; no será un simple aventurero amante de cambios y situaciones peligrosas, sino que pondrá todo su entusiasmo en cada una de sus acciones, sus sentimientos, pensamientos, en su fe y voluntad.

Nueva Acrópolis se propone como "un Ideal fuerte para jóvenes fuertes": un Ideal fuerte por su contenido de eternidad; unos seres fuertes por la vivencia de su juventud interior.

Nueva Acrópolis pretende construir en el interior de cada hombre una "ciudad alta" hecha con ladrillos de Historia; se trata de hacer Historia y no de mirarla correr. Se trata de una superación no egoísta, en que se busca ser mejor para servir a los demás, en que se busca saber para enseñar.

Nueva Acrópolis es una energía del Futuro. El hecho de tomar fuerzas en los mejores ideales del pasado y del presente, no nos detiene ni atrás ni en la actualidad. Buscamos precisamente lo bueno de ayer y de hoy para lanzarnos hacia el Futuro.Creemos en el Futuro.

Nueva Acrópolis tiene sabor de Eternidad. No vamos detrás de lo temporal que es simplemente duradero, sino tras lo atemporal, que es eterno. Somos atemporales.

Con inspiración atemporal y ambición de futuro, abrimos una puerta para llegar al Destino, aunque no sea mañana mismo. Las cosas fundamentales no se miden en tiempo, sino en realidades.

No llegaremos mañana... pero todo mañana empieza hoy. Y es hoy cuando hacemos sonar este clarín tan particular: los suyos son viejos sonidos que han vibrado cientos de veces en los oídos de los hombres sensibles; los suyos son nuevos sonidos que vienen a marcar un rumbo hacia las estrellas interiores, las que se recortan en ese trozo de cielo que ahora llamamos Hombre.