Nueva Acrópolis Argentina

De la inercia a la estabilidad: la acción consciente

Aparentemente inercia y estabilidad son similares. La gran diferencia se encuentra en el grado de conciencia que distingue a una de otra. Para permanecer inertes no hace falta conciencia; para conquistar la estabilidad hay que haber pasado por todos los grados del movimiento, superándolos y sintetizándolos en ese equilibrio dinámico que encierra un corazón activo, consciente.

El desarrollo de la conciencia en cuanto a vivencias concretas y experiencias válidas claramente asumidas, es la acción que nos corresponde realizar como discípulos... Vamos, pues, andando desde los estados iniciales de quietud inconciente hasta la vibración permanente del ser que todo lo abarca desde el centro de su propia esfera.

La acción es, así concebida, una llamada a la evolución... No es el conocimiento el que nos transforma, sino la acción que podamos derivar de lo que sabemos. Tampoco son los sentimientos los que nos modifican, sino la expresión adecuada que hagamos de ellos. Ni tampoco es la energía acumulada la que nos enriquece, sino la que ponemos en marcha. No son las manos quietas las que cambian el rumbo de la historia, las que detienen el dolor o traen el bienestar; sólo las manos en acción pueden lograr ese milagro.

Filosofía Comparada de Oriente y Occidente
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