Nueva Acrópolis Argentina

Diálogo entre la montaña y la piedra

No os quiero describir la grandiosidad de las montañas, las adustas y áridas, las sobrecogedoras por su altura, las que emocionan con el verdor de los árboles que acogen... Ellas hablan en su permanente lenguaje de estabilidad, de constancia, de saber ser y estar. Pero a su lado está la piedra pequeña, ésa que atrae nuestra atención a orillas del mar, radiante en su humedad y en el brillo que le da el sol. La recogemos y la guardamos, seguros de habernos llevado un tesoro de color y fulgor, hasta que, por la noche, cuando la encontramos en un bolsillo olvidado, sólo vemos una piedra opaca, sin gracia alguna. ¡No la tires, porque allí está la lección! Llévala otra vez al mar, ponla ante los rayos del sol, y el milagro de su belleza volverá a reaparecer. ¿Y acaso no podríamos nosotros hacer lo mismo que la piedra? ¿No podríamos renovar nuestra belleza, nuestra ética y nuestra estética, sabiendo entrar en contacto con lo que resalta nuestra luz, en lugar de desgastarnos en la sombra de la ignorancia?

Filosofía Comparada de Oriente y Occidente
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