Egoísmo y egocentrismo
Egocentrismo es sentirse el centro del mundo y de los acontecimientos. Es querer ser el más importante, el centro de la atención de los demás...
Egoísmo es sentirse, no sólo el centro, sino el único en el mundo. Se sabe que existen otros seres, pero es como si no existiesen. En este caso se aplica cabalmente la parábola de las grullas que cuenta Platón en sus Diálogos. Después de mucho reflexionar, reunidas las grullas en grave conciliábulo, llegaron a la conclusión de que el mundo estaba dividido en dos grandes partes: las grullas y las "no-grullas". Lo mismo sucede con el hombre egoísta: para él, la división del mundo es clara: él mismo, que es el único importante, y los demás que son una oscura sombra del "no-yo".
El egoísta no desconoce la pluralidad de la vida; simplemente no le interesa, no le preocupa lo que pueda suceder con los demás mientras él esté satisfecho. Es egocéntrico, si, pero además desprecia al resto de los seres. Ya no le basta con saberse el centro de la atención sino que no valora la atención de los otros.