EL UNIVERSO. ESPIRITU Y MATERIA
El Universo es el gran Ser Vivo - Macrobios - que surge de la Deidad Absoluta. Toma cuerpo cada vez que se manifiesta, y lo pierde cada vez que se resume en su Principio Esencial. El Universo, entonces, como Ser Vivo manifestado, se expresa a través de una dualidad que denominamos Espíritu y Materia. Esta polaridad habrá de marcar con idéntico sello a todos los seres vivientes que compondrán dicho Universo manifestado.
El Espíritu y la Materia
Desde este punto de vista, la Filosofía Acropolitana es espiritualista, concediendo con ello la superioridad al Espíritu sobre la Materia, dado que el Espíritu puede revestirse de Materia, pero la Materia no puede formar al Espíritu. De este modo queda establecido cuál entre los dos principios es el más válido, sin quitar por ello existencia al otro.
El Espíritu puede asumir infinitas formas de vida, que se desenvuelven según una Ley matemática; es la Ley que nos asombra por su perfección y que a cada paso encontramos reflejada en lo que llamamos Naturaleza.
La Materia es la cobertura de las infinitas formas de vida, y obedece a la necesidad de experiencias concretas que por lo visto tiene el mismo Espíritu.
El Sendero del Espíritu
La Vida consiste, pues, en un recorrido espiritual apoyado en vehículos materiales. Así es como entiende la Vida nuestra Filosofía Acropolitana, y si en múltiples oportunidades hemos expuesto nuestra oposición a una Filosofía materialista, es porque entendemos los males que de esa postura se pueden derivar. Para comenzar - y continuar luego con todas las consecuencias - la sola visión material quita el sentido amplio del Universo, de la Vida y del Hombre. La máscara de la materia, en lugar de cobertura, se vuelve una farsa aterradora en cuanto queda vacía de contenido.