Jorge Luis Borges
La literatura y el Tiempo
Leonardo Santelices
Un viejo mito griego, que ha servido de acicate para comprender uno de los misterios en los que nos desenvolvemos los seres humanos, es el de Cronos.
"Y Rea, subyugada por Cronos, parió una ilustre raza: Istia, Deméter, Hera la de sandalias doradas y el poderoso Hades, que habita bajo tierra y cuyo corazón es inexorable; y el retumbante Poseidón, y el sabio Zeus, padre de los Dioses y de los hombres, cuyo trueno conmueve la tierra anchurosa.
Pero el gran Cronos los tragaba a medida que desde el seno sagrado de su madre le caían en las rodillas. Y lo hacia así con el fin de que ninguno ente los ilustres Uranidas poseyese jamás del poder supremo entre los Inmortales.
Porque, efectivamente, Gea y Urano estrellado le enteraron de que estaba destinado a ser domeñado por su propio hijo, por los designios del gran Zeus, a pesar de su fuerza. Y por eso, no sin habilidad, meditaba sus estratagemas y devoraba a sus hijos. Y Rea estaba abrumada de un dolor grande".
La Teogonía - Hesíodo
Cronos, el Tiempo devora a todos sus hijos, ante la desesperación de su madre Rea, así también el tiempo va devorando todas las acciones de los seres humanos haciéndolos caer en la desesperación de Rea, ver como todo lo que se hace es devorado por el tiempo, haciendo intrascendente la vida humana, sin embargo hay personas que han logrado escapar de esta condena, tal como escapa Zeus en la Teogonía. Los científicos con sus descubrimientos, los artistas con sus obras, logran cuando ellas van más allá de una simple coyuntura de su momento histórico, trascender su tiempo y, en cierto modo, vencer al tiempo.
Latinoamérica ha sido pródiga en escritores y algunos de ellos han logrado vencer al tiempo. Uno de estos escritores es Jorge Luis Borges.
Un 23 de Agosto de 1899, nace en Buenos Aires el hijo de Jorge Guillermo Borges y Leonor Acevedo en la casa familiar en la calle Tucumán. Dos años más tarde, tras el nacimiento de su hermana Norah, la familia decide trasladarse a una casa más amplia en el barrio de Palermo donde el futuro escritor pasará su infancia.
En 1914 su padre jubila y toda la familia se traslada a Europa, se instalan en Suiza en la ciudad de Ginebra donde Jorge Luis va a cursar tres años de bachillerato en el Lycée Jean Calvin, allí estudia francés y alemán lo que le permite ampliar el espectro de sus lecturas que ya habían comenzado en forma constante allá en Palermo.
En 1919 la familia se traslada a Lugano en Italia y más tarde a España. Allí en el Café Colonial de Madrid el joven Borges asiste a las tertulias de Rafael Cansino-Asséns y se involucra con el movimiento ultraísta que más tarde él va a encabezar en Argentina donde regresa en 1921.
En su Buenos Aires natal escribe poesía, colabora en revistas literarias y periódicos, en 1925 publica su primer libro de ensayos, Inquisiciones. En 1931 Victoria Ocampo funda la revista Sur, en la que Borges va a colaborar desde los primeros números y publicará reseñas bibliográficas, críticas cinematográficas, ensayos y, más adelante, poemas y cuentos.
Por esta época conoce a Adolfo Bioy Casares, uno de sus más cercanos amigos, con quien desarrollará diversas actividades literarias.
En 1937 Borges consigue un empleo en la biblioteca municipal Miguel Cané, en Almagro Sur, donde cataloga libros y, en sus ratos libres, se dedica a leer y a escribir sus primeros cuentos. Paso a paso va fraguando una copiosa obra literaria que le permite ir trascendiendo el tiempo.
En uno de esos diálogos con Osvaldo Ferrari, ante la pregunta que le hace su interlocutor sobre el tiempo Borges responde:
Es una ambición del hombre, yo creo: la idea de vivir fuera del tiempo. Pero no sé si es posible, aunque dos veces en mi vida yo me he sentido fuera del tiempo. Pero puede haber sido una ilusión mía: dos veces en mi larga vida me he sentido fuera del tiempo, es decir, eterno. Claro que no sé cuánto tiempo duró esa experiencia porque estaba fuera del tiempo. No puedo comunicarla tampoco, fue algo muy hermoso.
Una de las formas en las que Cronos se va tragando a sus hijos es a través del olvido. El olvido es como un abismo y cuando algo va cayendo allí se va desdibujando, lentamente va desapareciendo en las fauces de Cronos como lo pinta Goya.
¿Pero cómo puede un escritor hacer de su obra algo trascendente? ¿Qué es lo que necesita tener una obra literaria para escapar de las fauces de Cronos? Nos dice Borges:
Yo creo que es mejor que el escritor intervenga lo menos posible en su obra. Esto puede parecer asombroso; sin embargo, no lo es, en todo caso se trata curiosamente de la doctrina clásica.
Lo vemos en la primera línea -yo no sé griego- de la Iliada de Homero, que leemos en la versión tan censurada de Hermosilla: "Canta, Musa, la cólera de Aquiles". Es decir, Homero, o los griegos que llamamos Homero, sabía, sabían, que el poeta no es el cantor, que el poeta (el prosista, da lo mismo) es simplemente el amanuense de algo que ignora y que en su mitología se llamaba la Musa. En cambio los hebreos prefirieron hablar del espíritu, y nuestra psicología contemporánea, que no adolece de excesiva belleza, de la subconsciencia, el inconsciente colectivo, o algo así.
En la última frase más allá de la fina ironía con que trata a la psicología contemporánea que ha tratado, probablemente con la mejor intención, de comprender ese elemento inasible que es la psiquis o el alma humana y para ello se ha llenado de palabras y sobre todo de palabrejas que además de falta de imaginación, como dice Borges carece también de belleza y en realidad no ha logrado abarcar esa complejidad que es la psiquis y menos develar sus misterios, tanto que solo se ha preocupado de encontrar sus patologías, pero no se acerca a esas facultades que son las que hacen humano a los seres humanos, como por ejemplo, la imaginación.
Uno de los aspectos a los que Borges brinda mucha importancia es éste de la imaginación, en otro diálogo con Osvaldo Ferrari en el cual conversan sobre el pensamiento de occidente, Borges menciona esa disyuntiva, que aunque no son pensamientos opuestos si distintos, entre Platón y Aristóteles.
Es que nuestra filosofía ha partido de allí, pero en lugar de tomar a Platón como punto de partida, ha tomado a Aristóteles como punto de partida, y tendríamos que llegar a saber algún día cuál fue el acierto y cuál el error, porque todo hubiera sido diferente...
Bueno, representan... creo que, en todo caso, representan para nosotros dos hechos muy distintos. El hecho de que uno piensa, bueno, Aristóteles es una persona que piensa por medio de razones. En cambio, Platón piensa, además, por medio de mitos.
El mito y el símbolo como lenguajes de la Imaginación han sido muy vilipendiados por la cultura occidental y eso nos ha dejado con una cultura incompleta donde más o menos podemos razonar, pero con muy poca imaginación, como podemos ver en el ejemplo ya mencionado de la psicología.
Refiriéndose a su obra Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Borges dice que la idea es contar con una Enciclopedia Imaginaria:
Esa enciclopedia tendría el rigor que no tiene lo que llamamos realidad. Dijo Chesterton que es natural que lo real sea más extraño que lo imaginado, ya que lo imaginado procede de nosotros, mientras que lo real procede de una imaginación infinita, la de Dios. Bueno, vamos a suponer la enciclopedia de un mundo imaginario. Ese mundo imaginario, su historia, sus matemáticas, sus religiones, las herejías de esas religiones, sus lenguas, las gramáticas y filosofías de esas lenguas, todo, todo eso va a ser más ordenado, es decir, más aceptable para la imaginación que el mundo real en el que estamos tan perdidos, del que podemos pensar que es un laberinto, un caos. Podemos imaginar, entonces, la enciclopedia de ese mundo, o esos tres mundos que se llaman, en tres etapas sucesivas, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius.
Esta irrupción de lo imaginario e incluso mágico en la realidad cotidiana es precisamente esa realidad más humana que nuestra cultura ha olvidado en su mayoría. Una de las caras más misteriosas del Tiempo es el Destino, aquel que según los griegos van hilando las Parcas, pero que escogen sus hilos de acuerdo a nuestras decisiones, como la imaginación, los hilos del Destino no los vemos en lo cotidiano pero son los que hacen la diferencia entre lo mecánico y lo humano. Si todo el universo y la vida humana fuese un mecanismo donde los efectos sucedieran a las causas sin interrupción, no tendríamos nada que decidir, no nos equivocaríamos, pero tampoco aprenderíamos; sin nada que decidir no existiría la conciencia moral y sin conciencia moral nos quedaríamos sin dignidad, es decir, dejaríamos de ser humanos verdaderamente.
El tiempo que transcurre es el tiempo que todo lo devora, pero también existe la posibilidad de salir del tiempo y esa es una de las opciones que abren el arte y la literatura, por eso Borges en uno de esos diálogos radiofónicos dijo:
El arte y la literatura. tendrían que tratar de liberarse del tiempo. Muchas veces a mi me han dicho que el arte depende la política, o de la historia. No, yo creo que eso es todo falso.
Más adelante continúa:
Whistler, el famoso pintor norteamericano, asistía a una reunión, y ahí se discutían las condiciones de la obra de arte. Por ejemplo: la influencia biológica, la influencia del ambiente, de la historia contemporánea. Entonces Whistler dijo: "Art happens", el arte sucede, el arte ocurre, es decir, el arte... es un pequeño milagro.
Que escapa, de algún modo, a esa organizada causalidad de la historia. Sí, el arte sucede o no sucede; eso tampoco depende del artista.