
Con motivo del 200 aniversario de Hans Christian Andersen nos hemos propuesto rendirle un pequeño homenaje, para ello queremos ofrecer a nuestros navegantes uno de sus cuentos cada mes durante todo el año 2005. Estamos seguros de que será bien acogida esta iniciativa. |
|
Breve biografía Sus escritos están en la línea de autores como Charles Perrault y los hermanos Grimm. Hans Christian Andersen creaba personajes que encarnaban los valores, los vicios y las virtudes, no importándole imaginar tanto situaciones fantásticas como reales incluso autobiográficas, ejemplo de esto es el El patito feo, siempre describiendo la eterna lucha entre el bien y el mal donde el amor triunfa sobre el odio, sus personajes, siempre muy vulnerables, se someten al destino cruel en la fe de que algo sucederá y la virtud será debidamente recompensada. La sencillez y fuerza con que Andersen logra escribir sus obras hace que se popularicen rápidamente, consagrándole como uno de los grandes escritores de la literatura de todos los tiempos, un clásico que atraviesa con éxito el desgaste del tiempo. LA ÚLTIMA PERLA Se había velado la luz de la lámpara que iluminaba el recogido dormitorio, ante cuyas ventanas colgaban pesadas cortinas de preciosas sedas. La alfombra era gruesa y mullida como musgo; todo invitaba al sueño, al reposo, y a esta tentación cedió también la enfermera, y se quedó dormida; bien podía hacerlo, pues todo andaba bien y felizmente. El espíritu protector de la casa estaba a la cabecera de la cama; diríase que sobre el niño, reclinado en el pecho de la madre, se extendía una red de rutilantes estrellas, cada una de las cuales era una perla de la felicidad. Todas las hadas buenas de la vida habían aportado sus dones al recién nacido; brillaban allí la salud, la riqueza, la dicha y el amor; en suma, todo cuanto el hombre puede desear en la Tierra. - Todo lo han traído - dijo el espíritu protector. Y, cogidos de la mano, se echaron a volar hacia el lugar donde a la sazón residía el hada. En el centro de la habitación se veía un ataúd abierto, con el cadáver de una mujer joven aún. Lo rodeaban gran cantidad de preciosas y frescas rosas, de tal modo que sólo quedaban visibles las finas manos enlazadas y el rostro transfigurado por la muerte, en el que se expresaba la noble y sublime gravedad de la entrega a Dios. Ardía un cirio, la llama vacilaba al viento, envolviendo el rojo y alto pabilo. Entraron hombres extraños, que colocaron la tapa del féretro y la sujetaron con clavos; los martillazos resonaron por las habitaciones y pasillos de la casa, y más fuertemente aún en los corazones sangrantes. - ¿Adónde me llevas? - preguntó el espíritu protector -. Aquí no mora ningún hada cuyas perlas formen parte de los dones mejores de la vida. - La perla de la aflicción, la última, que no puede faltar. Realza el brillo y el poder de las otras. ¿Ves el resplandor del arco iris, que une la tierra con el cielo? Con cada una de las personas queridas que nos preceden en la muerte, tenemos en el cielo un amigo más con quien deseamos reunirnos. A través de la noche terrena miramos las estrellas, la última perfección. Contémplala, la perla de la aflicción; en ella están las alas de Psique, que nos levantarán de aquí.
Hans Christian Andersen
| |
Institucional | Mapa del Sitio | Internacional | Contáctenos | ©2004
Nueva Acrópolis Argentina - Amenabar 863 - CABA - 4784-7476
Nueva Acrópolis en el mundo
|
Alemania
|
Argentina
|
Australia
|
Austria
|
Bélgica
|
Bolivia
|
Brasil
|
Canadá
|
Chile
|
Colombia
|
Costa Rica
|
Croacia
|
Dinamarca
|
Ecuador
|
EE.UU.
|
El Salvador
|
Eslovaquia
|
Eslovenia
|
España
|
Francia
|
Grecia
|
Guatemala
|
Honduras
|
Hungría
|
India
|
Irlanda
|
Israel
|
Italia
|
Japón
|
México
|
Panamá
|
Perú
|
Polonia
|
Portugal
|
Reino Unido
|
República Checa
|
República Dominicana
|
Rumanía
|
Rusia
|
Suiza
|
Ucrania
|
Uruguay
| Filosofía
| Voluntariado