El Símbolo
Simbología
La Simbología es una de las ciencias más antiguas de la Humanidad, desde que el hombre comprendió que el lenguaje hablado era un instrumento insuficiente para transmitir sus vivencias internas y las realidades que captaba del mundo exterior.
Descubrió que a su alrededor existían imágenes y formas que podían transmitir, de una manera casi intuitiva, lo que él sentía en su interior, y que, con la interpretación correcta de la imagen, se había captado en un instante lo que con palabras hubiera sido difícil de explicar.
¿Cómo se puede explicar con palabras el sentimiento interno de estar en una noche de otoño o de invierno al lado del fuego de una chimenea, contemplando el espectáculo más viejo del mundo?
De este modo, el símbolo cumplió una doble función: por un lado agilizar la abstracción de conceptos, y por otro lado proteger estos conceptos de su degeneración debida a la ignorancia.
Para la correcta interpretación de los símbolos teológicos y metafísicos nació la Ciencia de la Simbología y fue estudiada dentro de las Escuelas de Misterios y en los Colegios Iniciáticos a fin de trasmitir a la Humanidad un conocimiento interno que no degenerase con el paso de los siglos.
Los símbolos se grabaron en las piedras, en los papiros y en todas las obras que legaron a sus descendientes.
Si hoy visitamos las pirámides, las viejas ruinas de las culturas americanas, los templos griegos, etc., descubriremos que en ellos están todavía estos viejos símbolos, fruto del conocimiento de los antiguos sabios y maestros.
La palabra símbolo deriva del latín "symbolum" e indica la acción de portar o llevar.
El símbolo sería, por lo tanto, el que porta o lleva una realidad interior de la que el símbolo constituye su manifestación externa, y que es captada por nuestra mente.
Las viejas enseñanzas nos dicen que los símbolos tenían siete claves de interpretación; desgraciadamente los estudiosos actuales del simbolismo y las religiones (salvo excepciones) sólo perciben las claves inferiores y, para ellos, los símbolos y los dioses son siempre manifestaciones de tipo sexual y agrario.
Símbolos primordiales
Vamos a denominar símbolos primordiales a aquellos que subyacen en el fondo de la Historia y que son comunes a religiones y pueblos.
Estos símbolos son generalmente figuras geométricas simples y objetos o manifestaciones de la Naturaleza.
Un ejemplo de estos símbolos primordiales son el círculo, el árbol, el rayo, el fuego, etc.
Todos ellos representan conceptos relacionados con el substrato de las religiones y de la filosofía (entendida como amor al conocimiento, e incluyendo dentro de ella a todas las manifestaciones del saber).
Por eso se pueden estudiar de dos maneras diferentes: como símbolos en sí y como símbolos englobados en el contexto de una religión o de una ciencia.
Un ejemplo de esto lo tenemos en el fuego: puede estudiarse como un valor aislado, asociado a dioses de diferentes religiones, o como símbolo de uno de los elementos alquímicos.
No quiere decir que su significado sea diametralmente distinto de una interpretación a otra, sino que, aplicando las diferentes claves de un mismo símbolo, se extraen diferentes conceptos e interpretaciones.
Símbolos particulares o aplicados
Como mencionamos antes, estos símbolos son la aplicación de los primordiales en una rama determinada del conocimiento: Astrología, Alquimia, etc.
De esta particularización (que repetimos es ficticia pero útil a efectos didácticos) surge uno de los aspectos más interesantes de la Simbología: la correspondencia.
La correspondencia entre los distintos símbolos no es más que un reflejo de la interacción de todo el Cosmos entre sí, expresada por Hermes Trismegisto en el Kibalión:
"Así es arriba como es abajo, así es abajo como es arriba".
Esta correspondencia simbólica hace que se puedan relacionar símbolos y elementos simbólicos entre sí: colores, planetas, piedras preciosas, elementos alquímicos, etc., lo cual tiene una gran utilidad práctica para fines mágicos y ceremoniales.
Como ejemplo ilustrativo podemos citar correspondencias del estilo de la siguiente:
Al signo astrológico de Sagitario le corresponde el elemento fuego, las cualidades de cálido y seco, el planeta Júpiter, etc.
Otro aspecto importante de la correspondencia, es el que permite, a nivel teológico, comparando los símbolos de las diferentes religiones, asociarlas para ver si son tan diferentes en esencia, tanto los símbolos como las religiones.
Dentro de los símbolos teológicos podemos diferenciar algunos que nos permiten reconocer las distintas divinidades; a estos elementos los denominaremos atributos.
A veces un elemento puede cambia su carácter simbólico; por ejemplo, el águila es un símbolo del elemento fuego, pero frente al león cede a este su carácter de fuego para tomar el del elemento aire.
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