Nueva Acrópolis Argentina

VIDA Y MUERTE

Es una consecuencia de la dualidad que afecta a todo el Universo manifestado. Son dos aspectos de una misma cuestión: es el Espíritu con o sin materia.


Como es lógico, también el hombre - parte del Universo - se ve afectado por esta polaridad. Su espíritu permanece siempre vivo, mientras que el cuerpo que lo recubre es desgastado por la vejez y la enfermedad, desembocando en la muerte, o lo que es lo mismo, la disgregación de la materia corporal. Sin embargo, aunque el cuerpo muere, el hombre no muere. No podemos concebir al hombre fuera de la Naturaleza y de sus ciclos, y por lo mismo, no podemos concebir un espíritu humano perecedero. De allí la doctrina de la reencarnación, las múltiples apariciones materiales de un mismo espíritu, la múltiple necesidad de experiencias que conducen a una sola meta: la evolución conciente progresiva.

Aunque la repetición de experiencias podría hacer pensar en una pérdida de oportunidades, a falta de conciencia para aprovecharlas, ninguna experiencia se pierde. En las vidas que hoy existen están atesorados todos los conocimientos recogidos a través del tiempo, como Humanidad en conjunto, y como individuo en particular. Cada ser humano es una síntesis de sus propias experiencias, sumadas y combinadas, sea o no claramente conciente de este proceso. Claro que, a mayor conciencia, a mayor despertar del espíritu dentro de la materia, mayor será la captación de esta Ley de la Naturaleza y mayor el beneficio que de ella se extraiga.

Así como en la relación Espíritu-Materia, el Espíritu es superior a la Materia y domina sobre ella, en la relación Vida-muerte, la Vida es superior a la muerte, ya que es sólo la Vida la que existe. "El propósito de la Naturaleza no es que la muerte acabe con la vida, sino que triunfe la vida sobre la muerte para hacer de los entes vivos seres inmortales."

He aquí una buena definición de lo que es evolución: no basta con estar vivo; hay que tomar conciencia de esa Vida, para pasar de la pendulación vida-muerte, a la vivencia de la eternidad.